Filosofía
La Justicia Transformadora como herramienta de cambio.
¿Qué es la Justicia Transformadora?
La Justicia Transformadora es una herramienta que crea espacios de responsabilidad y rendición de cuentas, ofreciendo apoyo a las personas supervivientes de incidentes de violencia o discriminación y promoviendo entornos seguros reales.
Este proceso puede ser aplicado en el entorno laboral u organizativo cuando las personas trabajadoras informan de hechos o dinámicas que les generan malestar, permitiendo así reparar el daño y fomentar cambios personales y colectivos.
¿En qué consiste?
Este enfoque se basa en:
• Escucha activa de las partes involucradas y, si es posible y deseado, entre ellas.
• Creación de grupos de trabajo que incluyan tanto a la víctima como al victimario.
• Búsqueda de soluciones colectivas que garanticen la reparación del daño.
• Toma de responsabilidad por parte de quienes han causado el daño.
• Transformación colectiva y estructural, abordando las dinámicas de poder que sostienen las problemáticas.
¿Qué marca la diferencia?
A diferencia de otros métodos de gestión de conflictos, la Justicia Transformadora:
• Integra perspectiva de género no punitivista, desarrollando procesos inclusivos y transformadores.
• Considera que las relaciones de género son clave en los conflictos organizativos así como otras cuestiones interseccionales, y trabaja directamente sobre ellas para lograr soluciones sostenibles.
• Va más allá de enfoques como la justicia restaurativa, no solo centrada en la reparación del daño, sino también en transformar las estructuras e instituciones que condicionan los comportamientos.
Nuestras acciones combinan análisis, asesoría y formación tanto en términos jurídicos como en perspectiva de género.
¿De dónde viene este abordaje?
La Justicia Transformadora surge del debate impulsado por las movilizaciones feministas recientes, que reclaman una profundización en las estructuras de poder y dominación patriarcal que sostienen las violencias y discriminaciones.
Este enfoque supera la visión centrada en hombres victimarios y mujeres víctimas, cuestionando la eficacia transformadora del castigo. Desde los feminismos antipunitivistas, se plantea que para avanzar hacia una sociedad posviolenta es necesario un cambio estructural profundo, orientado a una igualdad real. Aunque este proceso puede requerir más tiempo, es el camino hacia una transformación duradera y efectiva.