Violencia sexual y acoso en el trabajo: prevención, derechos y perspectiva jurídica
El pasado 25 de noviembre de 2025 participamos en la jornada técnica «Violencia sexual en el trabajo: abordaje desde la prevención de riesgos laborales», organizada por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) en Madrid.
Una jornada especialmente relevante para reflexionar sobre cómo abordar el acoso sexual y el acoso por razón de sexo en el ámbito laboral, no solo desde la respuesta ante situaciones que ya se han producido, sino desde una verdadera perspectiva de prevención, protección de derechos y transformación de los entornos de trabajo.
La violencia sexual y el acoso también son riesgos laborales
El encuentro se enmarcó en el Objetivo 5 de la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2023-2027, centrado en introducir la perspectiva de género en la prevención de riesgos laborales.
Este enfoque resulta imprescindible para comprender que la violencia sexual y el acoso por razón de sexo no pueden considerarse cuestiones aisladas de las condiciones en las que se desarrolla el trabajo.
La Ley Orgánica 10/2022, de garantía integral de la libertad sexual, reforzó precisamente la obligación de actuar frente a las violencias sexuales también en el ámbito laboral, impulsando medidas de prevención, sensibilización y protección.
Pero trasladar estas obligaciones a la realidad de empresas y organizaciones exige ir más allá del cumplimiento formal de la normativa.
La perspectiva jurídica del acoso sexual y por razón de sexo
Desde Iniciativas de Justicia Transformadora participamos en la mesa dedicada a la perspectiva jurídica de la violencia sexual y el acoso por razón de sexo en el ámbito laboral, junto a Gemma Fabregat Monfort, de la Universidad de Valencia, y Soraya Herrera Luque, del INSST.
Nuestra intervención permitió llevar al debate institucional la experiencia que encontramos en la aplicación real de los protocolos de prevención y actuación frente al acoso sexual y por razón de sexo.
Porque disponer de un protocolo es necesario, pero no suficiente.
Para que estas herramientas protejan realmente a las personas es necesario que sean conocidas, accesibles y aplicables; que existan mecanismos seguros para comunicar situaciones de acoso; que quienes tienen responsabilidades dentro de la organización sepan cómo actuar y que la prevención forme parte de la cultura de la entidad.
Del protocolo de acoso a una prevención efectiva
Uno de los riesgos que encontramos en el trabajo con organizaciones es convertir los protocolos de acoso en un documento que se aprueba para cumplir una obligación y después queda desvinculado de la realidad cotidiana.
La prevención necesita precisamente lo contrario.
Implica observar las relaciones de poder, identificar factores de riesgo, incorporar la perspectiva de género y generar entornos en los que las personas sepan reconocer determinadas conductas y cuenten con mecanismos eficaces para actuar ante ellas.
También requiere formación, sensibilización y procedimientos adecuados que garanticen los derechos de todas las personas implicadas.
Por eso entendemos la prevención del acoso sexual y por razón de sexo como un proceso que debe formar parte de una política más amplia de igualdad, salud laboral y garantía de derechos fundamentales.
Una mirada desde la justicia transformadora
Incorporar la perspectiva de la justicia transformadora a este ámbito supone, además, preguntarnos no solo qué hacemos cuando surge un conflicto o una situación de violencia, sino qué elementos de una organización pueden estar facilitando que determinadas conductas aparezcan, se normalicen o permanezcan invisibles.
Trabajar desde ahí permite intervenir sobre las causas, las relaciones y las estructuras, poniendo en el centro la reparación, la responsabilidad y la creación de espacios de trabajo seguros.
Participar en espacios como esta jornada del INSST nos permite compartir esta mirada y contribuir a que la prevención del acoso sexual y por razón de sexo en el trabajo no se limite al cumplimiento de una obligación formal, sino que se convierta en una verdadera garantía de derechos.